Con mi novio estábamos en busca de una nueva mascota para nuestra familia. Sabíamos que queríamos un perro pequeño o mediano, y entre conversaciones, se habló de la posibilidad de tener un chihuahua. Inicialmente íbamos a visitar a Nachito a la casa de sus padres (conocemos a los padres biológicos de Nachito) cuando cumplió 45 días, pero él ya estaba listo para vivir con nosotros, sus nuevos padres adoptivos. Desde entonces, alegra nuestras vidas.
Tiene dos hermanos gatos (Isha y Pepino) con los que está empezando a jugar y compartir. Se nota que a Nachito le interesa mucho jugar con ellos, y está aprendiendo sus señales: cuándo acercarse y cómo hacerlo. Con Isha ya se corretean, pero Pepino es más territorial; por ahora se dedica a observarlo en la distancia.
Decimos que es un pitbull encerrado en el cuerpo de un chihuahua por su porte: la pisada súper firme, el pecho bien afuera y la mirada penetrante. Pero es el más tierno y amoroso de todos. Es muy sociable y le gusta andar de brazos en brazos cuando conoce a nuestros amigos y familiares.
Apenas tiene 10 semanas y ya nos sorprendemos de cómo está creciendo físicamente y de cómo va desarrollando su personalidad.